fbpx

Carlos Mas Arrondo

Historia de la humanidad en miniatura

Historia de la humanidad en miniatura

Sinópsis: Imaginemos que del devenir de nuestra especie solo quedase documentación referida a una localidad. La novedad de este libro radica precisamente en el método que utiliza: elegir un pueblo (concretamente Añón de Moncayo) como si fuese el único ejemplo, la síntesis de la historia humana; a la vez, ponerlo a dialogar con la historia española y universal para encontrar así semejanzas y especificidades. Todo ello en verdadera larga duración, desde los orígenes inciertos hasta nuestros días, pasando por la primera fuente escrita conservada que data del año 1140. Setenta fragmentos, pretendidamente autónomos y de sencilla lectura, articulan y pasan a primer plano una narración que deja para el final el aparato crítico con sus quinientas notas. El recorrido aporta una visión global, de la economía a la demografía, de la etnología al arte, del periodismo a la investigación. El lector recompone después el relato y, al igual que actúa el recuerdo, da una forma lo más nítida posible al pasado. En definitiva, lo que se cuenta es sencillo: al igual que somos invitados de un Planeta que existía antes de nuestra presencia (y lo seguirá haciendo después), Añón es huésped de la sierra moncaína y, cuando la población desaparezca, el Moncayo estará ahí. Los añoneros de distintas generaciones van configurando una «civilización del bosque» que adoptará diversas modalidades para permitir mantener un nicho poblacional que la Modernidad se encargará de debilitar definitivamente. Queda meridianamente claro que una cosa es la actividad humana sobre la naturaleza y otra la forma histórica que adopta, sea el feudalismo (ejemplificado aquí en un mini-estado) o el capitalismo. Las características propias del emplazamiento de la villa la convierten en síntesis de estimulantes contrarios, algunos de los cuales actúan de manera permanente -y constituyen su carácter fundante y estructural- mientras que otros hacen acto de presencia en determinados periodos con total protagonismo: una posición de entrada y, también, de frontera; liminar y de tránsito; entre el llano y la montaña; entre el aislamiento y la relación; entre la localidad y sus vecinos (Borja, el obispado de Tarazona, el condado de Aranda, el monasterio de Veruela); entre la violencia y la paz… Retomaremos aquí el “gusto por la historia” al combinar la amenidad con el rigor científico. Al terminar la lectura se hacen evidentes las limitaciones y los aciertos del oficio del historiador que busca anhelante significados en su descripción y análisis de la lucha por la supervivencia de un colectivo humano al que nunca se reconoce su dignidad y, cuando la consigue, se halla al borde de la desaparición.